lunes, 22 de agosto de 2016

Click

Un día la cabeza hace click, y como si del botón derecho de tu ratón escogiendo la opción de eliminar se tratase, surge un cambio.  Cierto es que se trata un de un cambio fruto de muchas caídas y recaídas, de ensayos y errores, de pocos aciertos y ningún sentimiento de complicidad.

Pero ahí está.

Quizá es la tercera, o la cuarta vez que lo sientes. Pero sabes que esta es la definitiva. Igual porque ya son demasiadas, puede ser que sea porque en unas semanas empiezas una vida completamente nueva y no quieres ataduras al pasado, es probable que ya estés cansada de esta vieja canción que ha sonado en bucle tanto tiempo en tu cabeza, y seguro que surge del poco aguante de ambas partes.

¿Entonces dejarlo ir? Bien, si esa persona no quiere estar a tu lado de ninguna de las maneras, no quiere saber de ti, no quiere tomarse un café, ni hablar contigo. La respuesta es sí, que vuele lejos de ti.
Si por el contrario quiere saber que tal te va, quedar en lugares públicos en los que sentir aflorar la tensión sexual sea imposible. Alejados de todo el pasado y fijados en vuestra felicidad; presente y futura.

miércoles, 10 de agosto de 2016

Tiempo de

Me acomodé. No te contaba que la mayoría de las noches lloraba porque no soportaba nuestra relación, ni la relación que tenía con mis amigos, ni con mi familia. Muchas veces ni siquiera me soportaba a mi misma.
No sabía como iniciar una conversación así, un cambio tan grande en mi vida. Mi familia, bueno, mi padre. Está asumido, es un gilipollas, cuando nos independicemos mi madre se separará, por que ella cree es "por nuestro bien", sin saber que el bien nos lo haría ahorrando años de convivencia con tal personaje.
Mis amigos era otro tema. Para mi lo eran todo. Acababa de dejar atrás una etapa de mi vida en la que las relaciones entre iguales significan 24/7 todo el mes. ¿Cómo iba a distanciarme de ellos? ¿Cómo iban ellos a entenderlo?
Ahora lo entienden, porque ellos mismos lo han hecho.
Había otro tema, no soportaba sus egoísmos. Sobretodo los de E. Sigo sin soportarlos. No son personas que me aporten algo, todo lo que podían aportarme ya lo hicieron en su momento. Pero no es tan fácil cambiar de amigos cuando llevas una relación tan cerrada y exclusiva...
Poco a poco ahora me he dado cuenta, y lo estoy arreglando. Estoy creciendo como persona, como amiga y como familiar.
También tenía un montón de complejos que se quedaron enterrados en un rincón de mi mente hasta que dejaste de llamarme Princesa. Ahora me doy cuenta de que no sirve de nada vivir acomplejado. Ahí están, pero me miro al espejo, me veo tal y como soy y digo ¡Olé tú!
Tampoco sabía gestionar mi ira, ni mi rabia, poco a poco y después de tantas explosiones lo estoy consiguiendo.
Me queda pendiente dejar de fumar y empezar a hacer ejercicio. En septiembre empiezo pilates. Imagino la risa que te acabará de entrar.
Otro punto que nunca te he contado esque tenía mil ganas de irme contigo a vivir a Francia, pero como te he dicho me acomodé. En Nochebuena busqué lugares a los que irme, mande correos que nunca tuvieron respuesta. Y me sentí culpable por haber dejado que proyectáramos una relación tan bonita e idílica y no esforzarnos en alcanzarla, ni hablar de que nos pasaba, ni de que no estábamos cómodos.
Ahora estoy leyendo, paseo, sigo con teatro... ¿Por qué dejamos de hacer lo que nos gustaba? Tú no leías, no corrías...
A veces deseo volver en el tiempo y voltear todo.
Sin dudas has sido un gran aprendizaje para mi. Me gustaría haberte correspondido.

sábado, 23 de abril de 2016

Ego ismo

Ahora me doy cuenta de todo.
Si cuatro meses más tarde. Porque si, porque me gusta sufrir, me gustaba.

Al principio todo empieza con mucha ilusión y hay que pasar los cuatro meses del comienzo para ver si funciona o no.

No funcionó.

Ahora me culpo a mi. Pero esque estoy cansada de sufrir. Puede que fuera mi culpa, puede que no lo fuera.

A veces me pregunto si le quería de verdad. Antes, cuando estaba con él, me preguntaba porqué. Le quería. Pero creo que no le amaba tantiiisimo. Quizá por eso no hacía que la ilusión siguiera en nuestras vidas. Ya no la creaba. O quizá diga esto para quitarme la culpabilidad que me crear pensar que lo dejamos por mi culpa.

Me quedo con la primera. Que duele menos.
Y me quedo con a la espera de una gran persona que me haga tener ilusión y ganas de crearla. No sólo de lo primero.
Y seguro que llega.

domingo, 27 de marzo de 2016

Ven a visitarme.
Hagamos como si los últimos meses no hubieran sucedido.

Corramos por Nápoles, durmamos en Venecia o follemos en Begona.

Yo te veré y pensaré ahí va el hombre de mi vida.
Me quitaré las gafas y nos aplastaremos en un interminable abrazo, nos separaremos unas milésimas de segundo, suficientes para no poder resistir a besarnos.
Primero en la frente, luego en los labios.

Como si un día no hubieses dejado de sentirte realizado.

Huyamos.

Pero seamos realistas.
Nos abrazaríamos temblando de desesperanza.
Nos quitaríamos la ropa entre remordimientos.
Querríamos salir volando por la ventana del hotel para no volver.
Al despedirnos yo haría alguna broma, tu pondrías esa sonrisa arqueada para salir del paso.
Se nos inundarían los ojos a la vez que sucedería otro abrazo tembroroso.
Embarcarías.
Yo me giraría y lloraría durante todo el retorno.
Y una vez en mi destino la tristeza volvería tras una ligera tregua de un fin de semana.

Aún así, ven.

Necesito tus palabras, tu aura.
Añoro tu energía y tu mirada.
Quiero hacer el amor mientras me haces sentir valorada.
Echo de menos nuestra pasión y el olor de tu sudor.
Preciso de tus pensamientos, quejas y sabiduría.

Esto es un mensaje a la desesperada.



martes, 22 de marzo de 2016

Venez avec moi

Ven a visitarme.
Hagamos como si los últimos meses no hubieran sucedido.

Corramos por Nápoles, durmamos en Venecia o follemos en Begona.

Yo te veré y pensaré ahí va el hombre de mi vida.
Me quitaré las gafas y nos aplastaremos en un interminable abrazo, nos separaremos unas milésimas de segundo, suficientes para no poder resistir a besarnos.
Primero en la frente, luego en los labios.

Como si un día no hubieras dejado de sentirte realizado.

Huyamos.

Pero seamos realistas.
Nos abrazaríamos temblando de desesperanza.
Nos quitaríamos la ropa entre remordimientos.
Querríamos salir volando por la ventana del hotel para no volver.
Al despedirnos yo haría alguna broma, tu pondrías esa sonrisa arqueada para salir del paso.
Se nos inundarían los ojos a la vez que sucedería otro abrazo tembroroso.
Embarcarías.
Yo me giraría y lloraría durante todo el retorno.
Y una vez en mi destino la tristeza volvería tras una ligera tregua de un fin de semana.

Aún así, ven.

Necesito tus palabras, tu aura.
Añoro tu energía y tu mirada.
Quiero hacer el amor mientras me haces sentir valorada.
Echo de menos nuestra pasión y el olor de tu sudor.
Preciso de tus pensamientos, quejas y sabiduría.

Esto es un mensaje a la desesperada.



Tú ya no

El mundo se va al garete y tú no estás.
Vivir era sencillo cuando me abrazabas en nuestra cama y me decías: "buenas noches princesa, deskansa".
Ahora me acuesto en una de 90, con el abrazo de 100 dudas y 200 te echo de menos.

Sin ti me siento incapaz de encontrar ánimos para no volverme contra el mundo.
Gritar desesperada que paren de hacer estas atrocidades.
Matar.
Morir.
Cuando tus ojos me miraban apaciguaban mis inquietudes, desaparecían mis miedos.

Y ahora qué? -grita mi interior aterrorizado.
Ahora no sé -contesto yo.

Inmune a mis te necesito, porque tú ya no.

martes, 15 de marzo de 2016

Veloce

Hicimos que el tiempo pasará veloz,
como si de un día se tratase.
Las horas morían entre viajes, idas y venidas de aquí para allá.

Un solo concierto bastó para  enamorarnos, y como tiempo después, siempre queríamos más. Otro local, otra birra...

3 noches hicieron falta para conocernos. Después cada vez que hacíamos el amor, y te veía acurrucado en mi pecho, sintiéndote agotado, sabía que no necesitaba nada más.

Porque estabas tú.

Y el tiempo corría y se fugaba. Y nosotros incapaces de separarnos queríamos más de todo.
Más conversaciones.
Más polvos.
Más besos.
Más ternura.
Más pasión.

Sin respetar la magia de la espera.
Sin darnos cuenta que descuidábamos nuestro alrededor.
Sin saber que el amor se cocina a fuego lento.
Sin fijarnos en otras parejas que por correr se estrellaron, convencidos de que nuestra fórmula superaba a la del resto.

Y así fue como dos kamikazes  sintieron morir cuando la máquina de su amor prendió.


Al menos ella.

miércoles, 27 de enero de 2016

Re-contruyendo(me)

"Nunca sabes lo(a quién) -que- tienes hasta que lo pierdes"
REALLY?
De verdad nos hace falta perder para conocer?
Pues parece ser que sí. Que vas dejando las cosas pasar.

Esto ya lo hago mañana. Bueno hoy no me apetece hacer algo especial. Ya me comparé un conjunto sexy más adelante. Pfff que pereza... hasta allí?. Y si lo dejamos para el próximo sábado?. Pero que le pasará a este, mirale todos los días cansado. Joe que aburrimiento. Ahora sólo vemos la televisión. Y un largo etc...

Y de pronto quieres hablar todo lo anterior, pero él se aleja y se aleja... Y te deja.

-Creo en que podemos arreglarlo de verdad. Creo en lo que tenemos.

-Se que lo crees.. Pero necesito encontrarme, cumplir mis sueños.

Claro, si fui yo quien se los robe.

Hasta aquí la postura más culpable y triste que se puede tener. De aquí en adelante una postura alejada de lo cotidiano y tradicional del resto del mundo, menos de unos pocos privilegiados.

Se fue perdiendo la magia, las vidas no se compatibilizaban. El horario, las preferencias, la reticencia a adaptarse.
Te sumerges y cuando quieres darte cuenta ya no hay marcha atrás.
Entonces asumes tu parte de responsabilidad. Nunca de culpa.
Y comienzas a reconstruirte, a pensar en tu vida a partir de ahora, a echar de menos y a desear que la otra persona sea feliz realizando sus sueños. Claro que hay días que te hundes y que echas de menos, pero sabes que puedes llamarle, verle, compartir tus comeduras de cabeza y vuelves a casa, y te sientas y piensas:
-Dejamos que ocurriera. Viví cosas increíblemente maravillosas con un tío genial que ahora ha decidido realizar sus sueños. No te apartó de su vida, simplemente dejasteis que ocurriera. Mantenle como amigo, porque vale la pena.

lunes, 25 de enero de 2016

Vergüenza

Se trata de estar juntos en las llanas y en las abruptas. De apoyarse, de dejarse apoyar. Consiste en crecer juntos, mirarse a los ojos y que se refleje el amor.
Las parejas son muros de contención, o el caos formado tras un desbordamiento. Pero siempre juntas. Si la más mínima grieta comienza a resquebrajarse, vence. Quizá pueda arreglarse, pero nunca quedará como el principio. Y cuanto más se agriete, y cuanto más te alejes, más difícil será su reconstrucción.
Pues no somos más que pantanos que, tras un largo día de trabajo; de reproches; de laberintos sin salida: necesitamos expulsar todo el exceso de agua.

Cuando tienes una pareja.
Bien paremos, porque en este punto se me hace necesario explicar que es una pareja.
Una pareja son dos personas, que, porque mutuamente se atraen, se admiran, incluso se idolatran, deciden comenzar una vida el uno al lado del otro. Aquí ya cada uno lo hace como quiere. Pero hay algo común a todas: contarse los problemas las reconforta.
Bueno, pues uno de los problemas es cuando no te apoyas en la otra persona.
Convences, y te convences, que tú sólo lo resolverás mejor, que lo haces por no amargaros, por no convertir la relación en tóxica. Como si resquebrajar la balsa no fuera nocivo!
Y comienzas a alejarte... Alejarte...
Hasta que pum! YA! Un día lo haces público.
-Te dejo porque necesito un tiempo para mi. Quizá más adelante... Quizá no...
Y ahora le toca a la otra persona pensar como será su vida sin la que creyó que sería la persona junto a la que envejecería. Sin su muro de contención. Pensar si realmente volverás, si no. Si realmente la amabas, si no...
Porque eso no se hace. Eso está muy feo.
Y avergüenza a la persona que lo deja, incapaz de cumplir sus promesas, y avergüenza a la dejada, incapaz de comprender nada, humillada y engañada. Y se avergüenzan las dos cuando se miran a la cara. Y se avergüenzan cuando se piensan. Y se avergüenzan cuando deben explicar lo ocurrido ante miradas expectantes, que criticarán y juzgarán sin ningún derecho.

Y se avergüenzan las dos, porque se quisieron, y ya no saben mirarse a los ojos.

domingo, 24 de enero de 2016

S.O.S como el arroz

El amor se acaba, las parejas rompen; discuten, se odian, se miran con desprecio.

El amor prescribe.

Es la vida; el fin de un camino, el estancamiento o el comenzar de otro.

El amor nos rompe.

Pero a ti y a mi aún nos queda amor, pasión.
No fue nuestro amor el caduco, fuimos nosotros. Nos pudrimos hasta ser tan insoportable que nos alejamos.
Tú sin encontrarte, yo sin ayudarte.

Y te fuiste.

Y aquí estoy yo, comiéndome la cabeza para ayudarte. Tratando de encontrar cada falló que nos separó.
Y creó haber encontrado la solución. Yo me alejo, lo suficiente para acariciarse sin agobiarse.
Yo te abrazo y te beso lo suficiente para calmar tu ansiedad.
Yo seré tu confidente.
Recuperarás tu vitalidad y sabrás quien eres, que quieres y donde ir.
No creerás romper todo lo que tocas, porque estaremos arreglándonos con amor.

Pero si ya no me quieres dimeló.

No todos los domingos llueve.

Los domingos, esos días de sentir la resaca de vivir.

De pensar en "isis", " isinos" y "porques", de echar de menos, de llorar y de gritar.

Existen domingos llenos de tempestades, domingos soleados, domingos indiferentes y domingos que hieren.

Ahora no todos los domingos llueve. Ahora todos los domingos duelen.

Era costumbre no tener despertadores, buscarnos hasta encontrarnos y estallar en orgasmos.
Solíamos comer a las mil, tirarnos a la cama y ver películas hasta aburrir.

Ahora más que nunca los domingos se atragantan.
Se agarran y arañan, y hieren... y duelen...
Ahora más que nunca me apetece verte.

Pero ya no todos los domingos llueve.




viernes, 22 de enero de 2016

DAME LA MANO Y VAMOS A DARLE LA VUELTA AL MUNDO

Te acostumbras a la soledad;
ver pelis; dormir; tocarte; sonreír... sin consenso.
Me acostumbré a mis pensamientos; a mi olor... míos.

Pero yo no veía amor; veía repugnancia.
Repugnancia a las parejas en los bancos
mostrando su amor sin tapujos.
Repugnancia a la soledad.

Cuando menos te lo esperas dicen.
Y así fue.
Llegó.

Formamos un presente, y nos contamos nuestros pasados
Y paseámos, y viajamos, y reímos, y sobretodo nuestros días rebosaban felicidad.
Nos acostumbramos a la armonía que creábamos, a consensuar...a compartir.

Y te fuiste para estar solo, para encontrar tu futuro, alejado del mío.
Quizá para saber si me echarías de menos.

Y dejamos de darnos la mano para darle la vuelta al mundo, sin consensuar, sin compartir.

Empezamos a escuchar música para cortarse las venas.
Y comenzaron las noches de insomnio.
Y volvió la repugnancia.

Y empiezas a preguntarte por antes.
Los días extraños. Los días tristes. Los días grises.

¿Y ahora?
¿Y después?

¿Volverá alguien a darme la mano y darle la vuelta al mundo?
O... ¿volverás tú?




















A DESTIEMPO'

A destiempo cerré los ojos,
para no verte más,
para dejar de sentir tu olor en mi cabello.
Para que tus manos no recorrieran mi piel, 
prándose en cada recoveco, sintiendo mi dolor.
Que cada trozo de mí deje de echarte de menos,
porque si no sentiré morir.

A destiempo.

Tú que creías ser el amor de mi vida,
yo que deje que pensaras que así lo creía...
Y me lo creí.
Y aún lo creo.

Derrepente habíamos dejado de ser dos almas que vagábamos por un mundo alejado de nuestras utopías,  para recorrer nuestros cuerpos; las historias que todos tienen, pero que en nosotros resultaban tan especiales...; cada uno de nuestros rincones...

Pero dejamos de ser un mismo alma el día que nuestros costados más sombríos y lúgubres se alejaron de cada uno de los dos. Cuando dejamos que la rutina nos aplastara como matan los niños a las hormigas, sin conciencia de dolor. 

Avergonzados.

Ahora volvemos a ser dos almas, pero esta vez heridas de muerte. 

A pesar de saber que jamás volverás a a correrte mirando los ojos de una mujer, no volverás a hacer el amor; follarás con mil tías, intentando saciar tu sed; sabiendo que solo podías saciarla conmigo. Yo vagaré de cuerpo en cuerpo; sabiendo que no hay ninguno como el tuyo. Nadie como tú.

Pero ¡por Dios!,
¿no lo ves?
Llévame lejos de aquí,
donde nadie nos conozca.
Muramos para el resto y
vivamos por nosotros.
Sin dar explicaciones,
amándonos sin remordimientos,
con nuestras miradas cruzándose en el espejo de enfrente.
Sudando en la escalera, en las repisas de cada rincón...

Pero !Por Dios!


Llévame lejos de aquí.