domingo, 24 de enero de 2016

No todos los domingos llueve.

Los domingos, esos días de sentir la resaca de vivir.

De pensar en "isis", " isinos" y "porques", de echar de menos, de llorar y de gritar.

Existen domingos llenos de tempestades, domingos soleados, domingos indiferentes y domingos que hieren.

Ahora no todos los domingos llueve. Ahora todos los domingos duelen.

Era costumbre no tener despertadores, buscarnos hasta encontrarnos y estallar en orgasmos.
Solíamos comer a las mil, tirarnos a la cama y ver películas hasta aburrir.

Ahora más que nunca los domingos se atragantan.
Se agarran y arañan, y hieren... y duelen...
Ahora más que nunca me apetece verte.

Pero ya no todos los domingos llueve.




No hay comentarios:

Publicar un comentario