Los domingos, esos días de sentir la resaca de vivir.
De pensar en "isis", " isinos" y "porques", de echar de menos, de llorar y de gritar.
Existen domingos llenos de tempestades, domingos soleados, domingos indiferentes y domingos que hieren.
Ahora no todos los domingos llueve. Ahora todos los domingos duelen.
Era costumbre no tener despertadores, buscarnos hasta encontrarnos y estallar en orgasmos.
Solíamos comer a las mil, tirarnos a la cama y ver películas hasta aburrir.
Ahora más que nunca los domingos se atragantan.
Se agarran y arañan, y hieren... y duelen...
Ahora más que nunca me apetece verte.
Pero ya no todos los domingos llueve.
No hay comentarios:
Publicar un comentario