domingo, 22 de noviembre de 2020

Comenzando

 Me quiero.

He decidido que me quiero.

Que ya no me afectan los estereotipos marcados por una sociedad agónica y deprimida. Que me toca sentirme bien, y sentirme. Sobre todo sentirme. 

 No puedo parar de echarte de menos

¿a quién?

No lo sé, se repite en mi cabeza.

Esto todavía no me lo he sacado.

Presente. Presente. Presente.

Ahora y sentir, y sentirme.

Y darme, complacerme y agradecer, y agradecerme.

Y ver, oler y escuchar.

Y estar y SER.




lunes, 22 de agosto de 2016

Click

Un día la cabeza hace click, y como si del botón derecho de tu ratón escogiendo la opción de eliminar se tratase, surge un cambio.  Cierto es que se trata un de un cambio fruto de muchas caídas y recaídas, de ensayos y errores, de pocos aciertos y ningún sentimiento de complicidad.

Pero ahí está.

Quizá es la tercera, o la cuarta vez que lo sientes. Pero sabes que esta es la definitiva. Igual porque ya son demasiadas, puede ser que sea porque en unas semanas empiezas una vida completamente nueva y no quieres ataduras al pasado, es probable que ya estés cansada de esta vieja canción que ha sonado en bucle tanto tiempo en tu cabeza, y seguro que surge del poco aguante de ambas partes.

¿Entonces dejarlo ir? Bien, si esa persona no quiere estar a tu lado de ninguna de las maneras, no quiere saber de ti, no quiere tomarse un café, ni hablar contigo. La respuesta es sí, que vuele lejos de ti.
Si por el contrario quiere saber que tal te va, quedar en lugares públicos en los que sentir aflorar la tensión sexual sea imposible. Alejados de todo el pasado y fijados en vuestra felicidad; presente y futura.

miércoles, 10 de agosto de 2016

Tiempo de

Me acomodé. No te contaba que la mayoría de las noches lloraba porque no soportaba nuestra relación, ni la relación que tenía con mis amigos, ni con mi familia. Muchas veces ni siquiera me soportaba a mi misma.
No sabía como iniciar una conversación así, un cambio tan grande en mi vida. Mi familia, bueno, mi padre. Está asumido, es un gilipollas, cuando nos independicemos mi madre se separará, por que ella cree es "por nuestro bien", sin saber que el bien nos lo haría ahorrando años de convivencia con tal personaje.
Mis amigos era otro tema. Para mi lo eran todo. Acababa de dejar atrás una etapa de mi vida en la que las relaciones entre iguales significan 24/7 todo el mes. ¿Cómo iba a distanciarme de ellos? ¿Cómo iban ellos a entenderlo?
Ahora lo entienden, porque ellos mismos lo han hecho.
Había otro tema, no soportaba sus egoísmos. Sobretodo los de E. Sigo sin soportarlos. No son personas que me aporten algo, todo lo que podían aportarme ya lo hicieron en su momento. Pero no es tan fácil cambiar de amigos cuando llevas una relación tan cerrada y exclusiva...
Poco a poco ahora me he dado cuenta, y lo estoy arreglando. Estoy creciendo como persona, como amiga y como familiar.
También tenía un montón de complejos que se quedaron enterrados en un rincón de mi mente hasta que dejaste de llamarme Princesa. Ahora me doy cuenta de que no sirve de nada vivir acomplejado. Ahí están, pero me miro al espejo, me veo tal y como soy y digo ¡Olé tú!
Tampoco sabía gestionar mi ira, ni mi rabia, poco a poco y después de tantas explosiones lo estoy consiguiendo.
Me queda pendiente dejar de fumar y empezar a hacer ejercicio. En septiembre empiezo pilates. Imagino la risa que te acabará de entrar.
Otro punto que nunca te he contado esque tenía mil ganas de irme contigo a vivir a Francia, pero como te he dicho me acomodé. En Nochebuena busqué lugares a los que irme, mande correos que nunca tuvieron respuesta. Y me sentí culpable por haber dejado que proyectáramos una relación tan bonita e idílica y no esforzarnos en alcanzarla, ni hablar de que nos pasaba, ni de que no estábamos cómodos.
Ahora estoy leyendo, paseo, sigo con teatro... ¿Por qué dejamos de hacer lo que nos gustaba? Tú no leías, no corrías...
A veces deseo volver en el tiempo y voltear todo.
Sin dudas has sido un gran aprendizaje para mi. Me gustaría haberte correspondido.

sábado, 23 de abril de 2016

Ego ismo

Ahora me doy cuenta de todo.
Si cuatro meses más tarde. Porque si, porque me gusta sufrir, me gustaba.

Al principio todo empieza con mucha ilusión y hay que pasar los cuatro meses del comienzo para ver si funciona o no.

No funcionó.

Ahora me culpo a mi. Pero esque estoy cansada de sufrir. Puede que fuera mi culpa, puede que no lo fuera.

A veces me pregunto si le quería de verdad. Antes, cuando estaba con él, me preguntaba porqué. Le quería. Pero creo que no le amaba tantiiisimo. Quizá por eso no hacía que la ilusión siguiera en nuestras vidas. Ya no la creaba. O quizá diga esto para quitarme la culpabilidad que me crear pensar que lo dejamos por mi culpa.

Me quedo con la primera. Que duele menos.
Y me quedo con a la espera de una gran persona que me haga tener ilusión y ganas de crearla. No sólo de lo primero.
Y seguro que llega.

domingo, 27 de marzo de 2016

Ven a visitarme.
Hagamos como si los últimos meses no hubieran sucedido.

Corramos por Nápoles, durmamos en Venecia o follemos en Begona.

Yo te veré y pensaré ahí va el hombre de mi vida.
Me quitaré las gafas y nos aplastaremos en un interminable abrazo, nos separaremos unas milésimas de segundo, suficientes para no poder resistir a besarnos.
Primero en la frente, luego en los labios.

Como si un día no hubieses dejado de sentirte realizado.

Huyamos.

Pero seamos realistas.
Nos abrazaríamos temblando de desesperanza.
Nos quitaríamos la ropa entre remordimientos.
Querríamos salir volando por la ventana del hotel para no volver.
Al despedirnos yo haría alguna broma, tu pondrías esa sonrisa arqueada para salir del paso.
Se nos inundarían los ojos a la vez que sucedería otro abrazo tembroroso.
Embarcarías.
Yo me giraría y lloraría durante todo el retorno.
Y una vez en mi destino la tristeza volvería tras una ligera tregua de un fin de semana.

Aún así, ven.

Necesito tus palabras, tu aura.
Añoro tu energía y tu mirada.
Quiero hacer el amor mientras me haces sentir valorada.
Echo de menos nuestra pasión y el olor de tu sudor.
Preciso de tus pensamientos, quejas y sabiduría.

Esto es un mensaje a la desesperada.



martes, 22 de marzo de 2016

Venez avec moi

Ven a visitarme.
Hagamos como si los últimos meses no hubieran sucedido.

Corramos por Nápoles, durmamos en Venecia o follemos en Begona.

Yo te veré y pensaré ahí va el hombre de mi vida.
Me quitaré las gafas y nos aplastaremos en un interminable abrazo, nos separaremos unas milésimas de segundo, suficientes para no poder resistir a besarnos.
Primero en la frente, luego en los labios.

Como si un día no hubieras dejado de sentirte realizado.

Huyamos.

Pero seamos realistas.
Nos abrazaríamos temblando de desesperanza.
Nos quitaríamos la ropa entre remordimientos.
Querríamos salir volando por la ventana del hotel para no volver.
Al despedirnos yo haría alguna broma, tu pondrías esa sonrisa arqueada para salir del paso.
Se nos inundarían los ojos a la vez que sucedería otro abrazo tembroroso.
Embarcarías.
Yo me giraría y lloraría durante todo el retorno.
Y una vez en mi destino la tristeza volvería tras una ligera tregua de un fin de semana.

Aún así, ven.

Necesito tus palabras, tu aura.
Añoro tu energía y tu mirada.
Quiero hacer el amor mientras me haces sentir valorada.
Echo de menos nuestra pasión y el olor de tu sudor.
Preciso de tus pensamientos, quejas y sabiduría.

Esto es un mensaje a la desesperada.



Tú ya no

El mundo se va al garete y tú no estás.
Vivir era sencillo cuando me abrazabas en nuestra cama y me decías: "buenas noches princesa, deskansa".
Ahora me acuesto en una de 90, con el abrazo de 100 dudas y 200 te echo de menos.

Sin ti me siento incapaz de encontrar ánimos para no volverme contra el mundo.
Gritar desesperada que paren de hacer estas atrocidades.
Matar.
Morir.
Cuando tus ojos me miraban apaciguaban mis inquietudes, desaparecían mis miedos.

Y ahora qué? -grita mi interior aterrorizado.
Ahora no sé -contesto yo.

Inmune a mis te necesito, porque tú ya no.