Un día la cabeza hace click, y como si del botón derecho de tu ratón escogiendo la opción de eliminar se tratase, surge un cambio. Cierto es que se trata un de un cambio fruto de muchas caídas y recaídas, de ensayos y errores, de pocos aciertos y ningún sentimiento de complicidad.
Pero ahí está.
Quizá es la tercera, o la cuarta vez que lo sientes. Pero sabes que esta es la definitiva. Igual porque ya son demasiadas, puede ser que sea porque en unas semanas empiezas una vida completamente nueva y no quieres ataduras al pasado, es probable que ya estés cansada de esta vieja canción que ha sonado en bucle tanto tiempo en tu cabeza, y seguro que surge del poco aguante de ambas partes.
¿Entonces dejarlo ir? Bien, si esa persona no quiere estar a tu lado de ninguna de las maneras, no quiere saber de ti, no quiere tomarse un café, ni hablar contigo. La respuesta es sí, que vuele lejos de ti.
Si por el contrario quiere saber que tal te va, quedar en lugares públicos en los que sentir aflorar la tensión sexual sea imposible. Alejados de todo el pasado y fijados en vuestra felicidad; presente y futura.
No hay comentarios:
Publicar un comentario